Plataforma de Michelle Houelllebacq (1)

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Si en en la novela de Michelle Houelllebacq  Las particulas elementales, todo un capitulo hablaba de CdA, y en cierto sentido la estancia del protagonista en nuestro barrio naturista favorito le transformaba su vida.
En Plataforma, la novela que publico en el 2001, volvia a utilizar sus vivencias en la playa X para narrar un fantasia en Thailandia, nombrando, eso si, Cap d’Agde. Os dejamos un extracto y quizas colgaremos alguno mas.

Aprovechamos para recomendaros la novela, en especial a esa gente que se escandaliza tanto cuando ve parejas no convencionales, tan comunes en Francia…
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Michelle Houelllebacq

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Plataforma

En todo caso, los turistas que habían elegido el Eldorado Afrodita de Krabi no parecían sucumbir a la paradoja del double bind: aunque la playa era inmensa, casi todos se habían instalado en el mismo sitio. Por lo que podía ver, correspondían a la clientela esperada: muchos alemanes, con pinta de directivos o profesionales liberales. Valérie tenía las cifras exactas: 80% de alemanes, 10% de italianos, 5% de españoles y 5% de franceses. Lo sorprendente es que había muchas parejas. Del tipo Parejas libertinas, que uno se podría encontrar perfectamente en Cap d’Agde: la mayoría de las mujeres tenían pechos de silicona, muchas llevaban una cadenilla de oro en torno a la cintura o el tobillo. También me di cuenta que casi todo el mundo se bañaba desnudo. Todo aquello me inspiraba bastante confianza; esa clase de gente nunca da problemas. Al contrario que los lugares calificados “para trotamundos”, los lugares de intercambio de parejas, que cobran todo su valor a medida que se llenan de gente, son por autonomasia lugares no paradójicos. En un mundo en el que el mayor lujo consiste en evitar a los demás, la sociabilidad campechana de los burgueses alemanes liberados era una forma de subversión especialmente sutil, como le dije a Valérie mientras ella se quitaba el sujetador y la braga. Me quedé un poco cortado al desnudarme, porque la tenía dura, y me tumbé boca abajo a su lado. Ella abrió las piernas tranquilamente, ofreciendo su sexo al sol. A unos metros, a nuestra derecha, había un grupo de alemanas que discutían un articulo en Spiegel.

Una de ellas tenía el sexo depilado; se veía muy bien la raja, fina y recta.

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-Me gusta ese tipo de coño…-me dijo Valérie en voz baja-. Dan ganas de meter el dedo.

A mí también me gustaba; pero a la izquierda había una pareja de españoles, y la mujer tenía el vello púbico muy espeso, rizado y negro; aquello me gustaba también. Cuando se tumbó, mire sus labios mayores, gruesos y carnosos. Era una mujer joven, no tendría más de veinticinco años, pero tenia los pechos llenos, las areolas grandes y prominentes.

-Venga, túmbate de espaldas…-me dijo Valérie al oído.

Obedecí cerrando los ojos, como si el hecho de no ver nada disminuyera el alcance de lo que estaba haciendo. Sentí que mi polla se erguía, que el glande salia de su capuchón de piel protectora. Al cabo de un minuto dejé de pensar para concertarme únicamente en la sensación; el calor del sol en las mucosas era infinitamente agradable. Tampoco abrí los ojos cuando sentí un hilillo de aceite solar sobre el pecho, y luego sobre el vientre. Los dedos de Valérie frotaban con delicadeza y rapidez. El aire olía a coco. Cuando empezó a aceitarme el sexo, abrí los ojos de inmediato: se había arrodillado a mi lado, de cara a la española que se había enderezado sobre los codos para mirar. Yo eché la cabeza atrás, mirando fijamente el azul del cielo. Valérie me puso la palma de la manos en los cojones y me metió el dedo corazón en el ano; siguió masturbándome con la otra mano. Miré a la izquierda y vi que la española hacía lo propio con la polla de su chico; luego volví a mirar al cielo. Cuando oí pasos que se acercaban por la arena cerré otra vez los ojos. Entonces oí un beso, y susurros. Ya no sabía cuántas manos, cuántos dedos me rodeaban y me acariciaban el sexo; el ruido de las olas era muy dulce.

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(extracto de las paginas 273 y 274 de la edición en la colección “Panorama de narrativas” de Anagrama. 2001)

Una respuesta para “Plataforma de Michelle Houelllebacq (1)”

  1. canuit Dice:

    Como estoy un poco liado ultimamente, no entro a visitar los blog, y cuando lo hago tengo mucho que leer. Primero daros las gracias por los enlaces, segundo decir que lo de los dildos anales tb nos llamo este año la atención como a vos y tercero decirle a Gorka y algún incrédulo más, que hay más mujeres de las que se piensan que se corren así, la Güela entre ellas. Y no es menos cierto que muchas mujeres por ignorancia se cortan el vacilón pq creen que se orinan.
    El Canuit

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